
Esta fue una película polémica por muchas razones, aunque hoy en día sólo queda quizá la de la famosa imagen del cruce de piernas sin ropa interior. Y aún así, la polémica de esa escena se centra más bien en saber si se rodó así aposta o no (Paul Verhoeven y Sharon Stone dan versiones contradictorias entre sí), e incluso en decidir si se ve algo en realidad entre esas piernas o no.
'Instinto básico' se empezó a hacer famosa ya desde el guión. Escrito por Joe Ezterhas en sólo trece días, no fue el típico libreto que pasa de mano en mano sin nadie que se atreva a rodarlo. Al contrario, se convirtió en objeto de puja enconada, que acabó con un precio final récord de tres millones de dólares (de finales de los 80, recordemos) pagado por Mario Kassar, que venía de romper la taquilla el año antes con 'Terminator 2'. Esta historia debería haber sido noticia de un día en la prensa del ramo en Hollywood y poco más hasta que llegara el estreno, pero entonces el guión se colocó en el punto de mira de las asociaciones de gays y lesbianas. Y no voy a decir que esta parte es más interesante que la propia película (que a mí me parece una estupenda actualización del cine negro a la era de las chicas Playboy convertidas en estrellas reconocibles, el porno industrializado, las primeras supermodelos y la sexualización creciente de la imagen de la estrella del cine y de la música), pero sí que resulta un tema muy interesante. Diez años después del estreno, en el dvd en edición conmemorativa (sí, es el que yo tengo, qué pacha) la productora no tuvo ningún empacho en incluir entrevistas con los líderes de las organizaciones pro derechos homosexuales que se dedicaron a intentar sabotear el rodaje, y el documental incluso muestra imágenes de sus manifestaciones, que vistas hoy demuestran la metedura de pata y el histerismo persecutorio que tenían estas asociaciones, que en una década habían visto cómo su postura quedaba increíblemente anticuada e incluso antiliberal.
La queja básica (jeje) era que el personaje inclinado a la homosexualidad, Catherine Tramell (Sharon Stone) es una asesina psicópata. Y no sólo eso, sino que su condición de bisexual es parte esencial de su caracterización, lo cual tenían por homofobia. El guión no establece en ningún momento ningún nexo de unión entre las dos cosas (bisexualidad y psicosis asesina), y además, el director, Paul Verhoeven, es holandés, un país muy poco sospechoso de ser retrógrado en temas sociales. Las asociaciones llegaron incluso a presentar un guión propio "corrigiendo" las cosas que veían ofensivas, y aparecía otra película completamente diferente, que Verhoeven, muy juiciosamente, se negó a aceptar, diciendo que el mayor respeto que se podía dar a la sexualidad de alguien es no hacer un "casus belli" de ella. Que importara tan poco como el color del coche que se conduce. La mayor ironía es que Verhoeven ya había tenido problemas con Eszterhas e incluso Michael Douglas a la hora de refinar el guión (Douglas se oponía totalmente a que su personaje, el agente Nick Curran, fuera bisexual también o siquiera llegara a considerar ese tipo de cosas durante su affaire con la Tramell), y esta polémica dio a todo el proyecto un aire de cuestión de principios que si bien provocó alguna que otra situación de nervios entre el reparto y los currantes, también le dio vuelo a un film destinado a la serie B. ¿Alguien se acuerda de 'Análisis final', por ejemplo? Pues eso.
De todas formas, resulta interesante seguirle un poco la pista al tema del tratamiento sexual en esta película, apartando definitivamente la homofobia, porque tiene sus peculiaridades. Otra característica inusual del mencionado dvd es que trae una pista de audiocomentarios de la escritora bisexual y feminista Camille Paglia, que considera 'Instinto básico' su película favorita y la aplaude por el "empowerment" que hace de la mujer (y también dice que en la escena del asesinato inicial Catherine, con su picahielos, le está en realidad arrebatando el pene al tío que se esta tirando y lo atraviesa con él. Qué miedín, oiga).
Pues no sé yo si hay tanto poderío femenino, la verdad. El prota masculino, Nick Curran (Michael Douglas) le roba a la lesbiana Roxy (Leilani Sarelle) su novia bisexual (Catherine), se la tira delante de ella, se pone chulo con ella al respecto, y luego provoca su muerte en una persecución de coches tras haber fallado la inútil de ella en su intento de atropellarlo. Antes de eso, la psicóloga Beth Garner (Jeanne Tripplehorne) también cae en las redes de Nick, que no sólo obtiene de ella buenos informes en su recuperación de adicciones varias, sino que él se la viola-tira tras venir calentito del famoso interrogatorio de Catherine (por cierto, lo de las medias de lencería que lleva ella ¿es para decir que van como van y así pasa lo que pasa?). Su papel acaba con Nick matándola creyendo que es la asesina. Además, también sabemos que Beth había tenido un rollete con Catherine en la universidad, lo cual no la convierte en bisexual u homosexual (el hecho de que se avergüence de dicho rollete era otra de las quejas de las asociaciones), pero coloca un claro marcador en la morgue de Nick 2 Ex Churris de Catherine 0. Y finalmente, ¿cuál es el final de la historia? Que Catherine no mata a Nick, cuando tiene el picahielos preparado y todo. En vez de eso, se lo tira (otra vez) en cuanto éste dice que vale, si no quieres niños, pues sólo follar. Pues qué quiere que le diga, Ms Paglia, para estar tan empoweradas, la historia final más bien parece una fantasía sexual masculina, con el macho que puede con todo y con todas, y de paso se cepilla a figuras tan de peli porno como la psicóloga y la escritora bisexual, ambas de las cuales están como un tren (y la Tripplehorne no mucho menos que la Stone, dicho sea de paso). Y lo de domar a la Tramell a base de polvos, haciéndolo tan bien que te perdone la vida, ya es el acabose.
Hace poco comentábamos 'Vértigo', de Alfred Hitchcock, y aunque habrá quien vea un insulto poner a estas dos películas en la misma frase, lo cierto es que estas cosas no dependen del deseo de nadie. Yo ya había oído que Verhoeven, que es un gran fan de 'Vértigo', estaba aprendiendo de ella para el rodaje, pero por un lado, no tiene el tipo de plagihomenajes que hacen otros, y por otro Verhoeven en ningún momento ensalza su película o reclama laureles de grandeza para ella, lo cual me parece una humildad loable. Ya de aprender, aprende de los buenos, pero luego no te esclavices de ellos ni te avergüences de lo tuyo. Es además una actitud que le hace ganarse al espectador y que la película gane al verla, porque rechaza ponerse encima un manto demasiado pesado de heredero hitchcockiano (de hecho, como muestra, Verhoeven escogió usar un puente distinto al icónico Golden Gate para evitar comparaciones, a pesar de que la elección de San Francisco como ciudad escenario no fue casual). Ya digo que a mí 'Instinto básico' me parece un clásico de los 90, y que simplemente cada época tiene los clásicos que se merece. Algunos considerarán una osadía comparar a Kim Novak con Sharon Stone, por ejemplo. Y yo también, pero no por la razón que dicen ellos.
Lo cual me trae de vuelta a la Charito Piedra, como la apodaron creo que fue en el rodaje de 'Sangre y arena'. Pocas veces una película ha hecho tanto por un actor o actriz. Bueno, no, en realidad este tipo de cosas pasan todo el tiempo, pero su caso es de los más claros. Tenía ya 34 tacos cuando hizo esta película y a la buena mujer se le estaba pasando el arroz sin llegar al estrellato. Ya había hecho de tía buena antes (o sólo de tía buena antes), y aunque aquí vuelve a hacerlo, y mostrando más cacho aún, el papel es totalmente diferente. En este sentido recomiendo ver otra parte del dvd de marras (del que no me pagan comisión, es que simplemente es una edición espléndida con extras modélicos del que otros debieran aprender) en el que viene la prueba de casting de la moza. Con luz mala, cámara fija y sonido cutre, la tía se come las frases. Mira al Verhoeven mientras éste le lee las réplicas como si se lo fuera a merendar como un Piolín. Es, además, uno de esos casos en los que un actor coge lo que está en la página y lo transforma en algo inolvidable. Personajes como éste o Hannibal Lecter en 'El silencio de los corderos' podrían haber resultado ridículos en manos de otra gente, pero han resultado, en el caso de quienes los acabaron haciendo, auténticos iconos. La Stone no sólo tiene la belleza y el magnetismo que pide el guión, sino que le añade una dosis de peligro inteligente, extremo y deliberado que es capaz de transmitir con una simple mirada. Si recordamos la escena en la que llora por la muerte de Roxy, parece otra mujer, la típica doncella en apuros, que no tiene nada que ver con la que había interpretado hasta entonces. Cuando además se fue sabiendo que Sharon Stone tiene un cociente intelectual de alrededor de 150, y que en las entrevistas dejaba entrever que lo de la bisexualidad no le es extraña y que le gustan los hombres-hombres en vez de los metrosexuales que se estaban poniendo de moda, parecía como si la vida real se empeñara en echar una mano a esta película. Y no es el único ejemplo. A mí siempre me había parecido que Michael Douglas era poco hombre para tanta hembra (su padre, Kirk, hubiera estado imperial en el papel, por cierto), pero luego estuvo a tratamiento por adicción al sexo, y después llegó el tío y se levantó a Catherine Zeta-Jones en la vida real, al parecer tras decirle nada más conocerse que ella iba a ser madre de hijos suyos. Ahí es nada.
De entre todas las escenas, seguramente la más memorable es la del interrogatorio, y lo mejor que puede decirse de ella es que se gana su derecho a estar hecha como está. Una sala de interrogatorios jamás sería así de amplia, ni estaría iluminada como lo está, ni tendría ochocientos agentes haciendo preguntas. Pero funciona soberbiamente en una historia a la que no se puede acusar de engañar a la gente sobre el tipo de película que es: lleva la realidad hasta un extremo de comportamiento inusual, pero que en algunos provoca una atracción irreprimible, como en otros el de verla desde la seguridad de su sofá. Catherine, rubia muy rubia, de blanco muy blanco y de ojos azules muy azules, se sienta sola frente a la batería de policías con los que juega continuamente. El hecho de que sean tantos, y todos hombres, y todos enfrente de ella, y todos haciéndole preguntas continuas sobre las circunstancias sexuales de su relación con el asesinado, cada uno puede interpretarlo como quiera dependiendo de su calenturienta imaginación. Aquí es donde ella propone el juego, coloca el cebo e incluso reta a la presa. Es un caso que no se puede ignorar, porque hay una muerte, y las continuas alusiones directas a Nick lo desafían a meterse en el ajo personalmente. Por supuesto, Catherine ya sabe a cuál de ellos retar de esta forma, porque lo ha investigado para su próximo libro. Y un Nick que viene de dejar sus adicciones al tabaco, el alcohol, ala violencia y las drogas (y hasta al sexo, como confiesa con lo de que le están saliendo callos en las manos), acaba arrastrado de nuevo a ellas. Esa misma noche bebe delante de los compañeros, se tira a Beth, vuelve a fumar y acaba atrapado irremediablemente (por cierto, que leo por ahí descripciones de la escena donde dice que Nick viola a Beth. ¿A alguien se lo parece?).
Además, por el momento esta película está envejeciendo espléndidamente. La música y la fotografía son excelentes, y quienes anunciaban que adónde íbamos a parar con las escenas de sexo explícitas puede ver cómo todos estos años más tarde cualquier otra que se cite queda bastante recatada en comparación. Incluso resultaría ridículo decir que es "adelantada a su tiempo", porque ese tiempo puede que no llegue nunca. Simplemente, es un film en el que lo que otros tiempos se sugería por medio de una distante "femme fatale", aquí se muestra. El emocionarse con un moño o un tobillo ya no servía en los 90, para bien o para mal. Y en ese sentido, 'Instinto básico' es un retrato de una época, que aún dura hoy, donde si no tienes el físico de la Stone (o de Kim Basinger, o de Nicole Kidman, o de Halle Berry, o de Charlize Theron, o de Angelina Jolie, o de Scarlett Johansson) no vas a llegar al estrellato. Ya te harán fea si es necesario (véanse Oscars recientes varios), pero para empezar, tú que estés buena y después ya veremos.